Desviados.es

Kesha y los férreos límites del patriarcado

Kesha y los férreos límites del patriarcado

Esta semana hemos conocido la sentencia desfavorable a la demanda que Kesha presentó hace un par de años por supuestos abusos sexuales de su productor Dr. Luke. Kesha afirmó que fue acosada desde que él la fichara con 18 años, que fue aislada de su familia, sometida a insultos y vejaciones (“estás gorda como un frigorífico”) y que incluso llegó a drogarla y forzarla sexualmente y en una ocasión amaneció desnuda en la cama de él después de hacerle ingerir determinadas sustancias. La cantante pedía que se disolviera el contrato que tiene con la discográfica que Dr. Luke dirige para poder reconducir su carrera discográfica. La juez que ha desestimado la demanda afirma no encontrar evidencias físicas de los abusos y que el ofrecimiento del productor de no estar involucrado en el proceso de grabación invalida el argumento de Kesha de no poder continuar en el sello.

Hay que recordar que Kesha estuvo ingresada en un centro de rehabilitación por un trastorno alimenticio, una bulimia nerviosa según ella provocada por los abusos que había sufrido y que hacen más graves si cabe las supuestas vejaciones sobre su físico. El ingreso se produjo meses antes de interponer la demanda.

Kesha permanece por tanto ligada contractualmente a un hombre del que dice haber recibido abusos de todo tipo durante los últimos diez años en una industria en la que las mujeres (y sus cuerpos) siguen estando sometidas a la voluntad de la mayoría. A nadie en su sano juicio se le ocurriría pensar que la mejor forma de resolver una situación de este tipo, aunque fuera inventada, es obligar a la demandante a seguir trabajando directa o indirectamente para alguien a quien ha acusado de abusos sexuales y psicológicos.

Mucha gente ha recurrido al recurso fácil para criticarla. Sólo hay que ver los comentarios de muchos usuarios en una web nada sospechosa de alinearse en posiciones conservadoras como Jenesaispop cuando se dio a conocer el escándalo, que no difieren de aquellos que critican a las víctimas de violencia machista por no haber denunciado a sus maltratadores.

Jenesaispop Kesha

#FreeKesha

La imagen de estrellas femeninas del pop supuestamente empoderadas distorsiona una realidad que la sociedad se empeña en sostener. Es por ello que en cuanto alguna se sale del tiesto y muestra algún tipo de subversión se convierte en el centro de todas las críticas. El ejemplo más claro en los últimos años es el de Miley Cyrus, empeñada en ir más allá de lo políticamente correcto en su discurso feminista y pro-LGTB, a la que la gente parece no perdonar que se haya saltado el guión de ex princesa Disney que triunfa en la industria con imagen de modosita hasta que acaba desintoxicándose en una clínica. Es curioso cómo alguien que parece intentar cambiar la situación desde dentro huyendo de discursos manidos y totalmente huecos es tomada tan poco en serio.

Y no le da miedo pronunciar la palabra maldita (aunque sea para alabarse)

El último episodio machista en su industria lo ha provocado el ya muy pasado de vueltas Kanye West que ha incluido esta estrofa en Famous, uno de los temas de su último disco: Creo que Taylor y yo todavía podemos tener sexo / ¿Por qué? Yo hice famosa a esa zorra. Se refiere a Taylor Swift, con la que mantiene una pública enemistad desde hace años. Un detalle: esta canción la canta a dúo con Rihanna, la misma que se escandalizó ante la famosa actuación de Miley Cyrus en los premios de la Mtv en 2013.

Taylor Swift, por su parte, pronunció este discurso sobre el éxito de las mujeres el pasado lunes al recoger su Grammy a Mejor Álbum del Año: “Como primera mujer en ganar el premio al Mejor Álbum del Año en dos ocasiones quiero decirle a todas las chicas jóvenes que en su camino encontrarán a personas que intentarán minar vuestros éxitos y apropiarse de vuestros logros y vuestra fama pero si os centráis en el trabajo y no dejáis que esa gente os distraiga algún día, cuando lleguéis a vuestro destino, mirareis a vuestro alrededor y sabréis que habéis sido vosotras y la gente que os quiere quienes os han puesto ahí. Y ese será el mejor sentimiento del mundo”.  Son dos formas de enfocar un desencuentro, que decida cada uno cuál es más apropiada.

Kesha no ha sido la primera y, por desgracia, no será la última estrella del pop sometida a las normas de una industria en las que ellas siempre se encontrarán con hombres que se quiera apropiar de sus cuerpos, sus voluntades y, sobre todo, de sus éxitos. Y mientras se sigan coreando canciones como las de Kanye la situación no tiene pinta de cambiar significativamente.

Vía | Jenesaispop

¡Comparte!Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on Facebook7Digg thisShare on Tumblr0Share on Reddit0

El desviado de este post

Nací del cruce de un pequeño pony con un oso amoroso. Aunque mis padres quisieron hacer de mí un macho hetero vistiéndome con la equipación del Real Madrid para celebrar mi primera comunión, debajo llevaba unos calzoncillos con unicornios y soñaba con que me regalasen la mansión de Barbie. Al final, el regalo estrella fue una colección de micro machines, de los cuales mi favorito era el rosa. Ya de adolescente, mi primera excitación sexual fue con el Playboy que escondía mi hermano bajo el colchón, pero no con la jamelga de portada, sino con el modelo de ropa interior en la publicidad de la página 27. Ahí tuve una epifanía: era un desviado y siempre lo sería.

Leave A Response