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Masterchef no nos representa

Masterchef no nos representa

*Actualización: AEGAL acaba de comunicar la cancelación del Pregón del Orgullo 2016. Tras las numerosas quejas recibidas y la campaña de change.org contra la elección del jurado de Masterchef como pregoneros de las fiestas, los organizadores no han tenido más remedio que asumir el error (a su manera).

A todos nos ha sorprendido la elección del jurado de Masterchef (Jordi Cruz, Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nájera) como pregoneros del Orgullo LGTB 2016. Que el apellido LGTB cada vez tiene menos peso en las fiestas del Orgullo (MADO, según los organizadores, un rebranding más absurdo que el amigovio de la RAE) es un hecho que ha acabado por evidenciarse con esta polémica decisión de AEGAL (Asociación de Empresas y Profesionales para LGBT de la Comunidad de Madrid), la organizadora del cotarro.

Es incomprensible que AEGAL haya elegido para el pregón a tres personas que jamás han destacado por su lucha por la visibilidad o la defensa de los derechos LGTB. Masterchef, que además fomenta otro tipo de desigualdades, no es un programa especialmente LGTBfriendly (tampoco lo contrario, pese a las constantes bromas de Pepe poniendo en duda la heterosexualidad de Jordi) y nunca ha destacado por una abundante presencia de concursantes abiertamente homo/bi/trans, lo cual tampoco legitimaría esta decisión.

Convertir algo tan simbólico como el pregón en un elemento de propaganda totalmente ajeno a la causa (se grabará una de las pruebas de exteriores de Masterchef durante la semana del Orgullo) no sólo no beneficia al colectivo sino que resulta tremendamente ofensivo en un año en el que todos estábamos de acuerdo en que era más que necesario volver a salir a manifestarse tras los numerosos delitos de odio, muchos de ellos en el propio centro de Madrid, que hemos sufrido y el atentado homófobo de Orlando de hace dos semanas.

El Ayuntamiento de Madrid, si bien ha cuadriplicado la cuantía de la subvención al Orgullo al pasar a considerarse una fiesta de interés general, continúa permitiendo que una fiesta en la que, ante todo, debería primar su carácter reivindicativo, sea organizada por una asociación de empresarios a los que los intereses generales del colectivo LGTB les importan en función de su rendimiento económico. Entendemos que un Ayuntamiento gobernado por una coalición formada por Podemos, Izquierda Unida, Equo e independientes progresistas podría (y debería) plantearse la remunicipalización de unas fiestas que, en muchos aspectos, ya huelen a rancio.

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El desviado de este post

Nací del cruce de un pequeño pony con un oso amoroso. Aunque mis padres quisieron hacer de mí un macho hetero vistiéndome con la equipación del Real Madrid para celebrar mi primera comunión, debajo llevaba unos calzoncillos con unicornios y soñaba con que me regalasen la mansión de Barbie. Al final, el regalo estrella fue una colección de micro machines, de los cuales mi favorito era el rosa. Ya de adolescente, mi primera excitación sexual fue con el Playboy que escondía mi hermano bajo el colchón, pero no con la jamelga de portada, sino con el modelo de ropa interior en la publicidad de la página 27. Ahí tuve una epifanía: era un desviado y siempre lo sería.

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