Desviados.es

Gestación subrogada y la división del feminismo

Gestación subrogada y la división del feminismo

La gestación subrogada, junto a la prostitución, es el gran tema que divide a las corrientes mayoritarias del feminismo. Los argumentos son similares: legalizar la gestación subrogada supone mercantilizar la maternidad y ponerla al servicio del capitalismo, reducir una persona a un recipiente, un engranaje, un servicio productivo. Dejar que otras personas con una mayor capacidad económica asuman el control de alguien durante un tiempo determinado y que puede tener graves consecuencias para la salud de la mujer. Un parto, aún hoy, es una de las experiencias más fuertes a las que cualquier mujer puede enfrentarse.

Sin embargo, en Desviados, por muy rojos y anticapitalistas que seamos, nos encontramos en la otra corriente. En la corriente que defiende la legalidad de la prostitución y que cree que nadie debe tomar el control de nuestro cuerpo por nosotros. Tampoco estas corrientes feministas. Quizá, por nuestra situación dentro del LGTB+, estamos acostumbrados a que hayan adalides de la recta moral que quieran condicionar nuestros cuerpos, nuestro género y nuestro deseo. Y no queremos que nadie decida por nosotros qué es lo moralmente correcto y qué no.

No creemos que haya que despojar a ningún ser humano su capacidad crítica y su independencia, sea cual sea su situación socioeconómica. Tampoco creemos que debamos ser nosotros los que dictemos qué actuaciones son correctas o no para ganarse la vida. Ser un vientre de alquiler no es menos digno que ser puta. Y ser puta no es menos digno que trabajar en el McDonalds o investigar astrofísica en el CSIC. Todos estamos en el mercado laboral vendiendo nuestra fuerza de trabajo (física, sexual, mental…), convirtiéndonos en piezas de un sistema productivo. Un sistema del que no podemos salir -de momento- a gran escala.

Estamos de acuerdo con que alguien que decide ser vientre de alquiler o prostituta puede estar condicionada por su situación socioeconómica. Pero no queremos que nadie olvide que esto ocurre en cualquier trabajo u ocupación que tengamos. Según el lugar que provengamos -tanto geográfico como social– así como nuestras capacidades, tendremos unas posibilidades u otras. Y nos tocará elegir según estas opciones. La gestación subrogada debe ser una opción más disponible para aquellas mujeres que se lo planteen. Como le decimos a los católicos con el aborto, si no te gusta, nadie te está obligando a hacerlo. Tampoco nadie te obliga a gestar para otros si no lo decides así.

Y sí, puedes verte abocada a ello sin ser tu situación ideal pero el 99% de nosotros tenemos un trabajo que tampoco es nuestra situación idónea sino que es, simplemente, la mejor opción de las que teníamos disponibles por la razón que sea.

La moral y el cuerpo en la gestación subrogada

Como en el caso de la prostitución, nos encontramos ante una situación que proviene de la desigualdad entre géneros. El feminismo está acostumbrado a ver cómo el heteropatriarcado ha utilizado el cuerpo femenino a su voluntad, para conseguir placer sexual y para mantenerse en el tiempo a través de la reproducción. Por ello, que una mujer decida voluntariamente realizar este tipo de servicios hace que provoque rechazo desde un primer momento. Sin embargo, hay determinados condicionantes que hacen que la situación difiera de forma radical.

El primero y más importante es el dinero. A nadie decente le gusta el dinero pero no nos queda otra que conseguirlo si queremos mantener nuestra calidad de vida. El capitalismo nos obliga a encontrar una manera de conseguir recursos y la gestación subrogada se ha convertido en una fórmula exigente que permite conseguir en tiempo récord una cantidad económica nada desdeñable. La mujer deja de ser un objeto funcional que solo sirve para reproducirse cuando se le paga para que lo haga en unas condiciones pactadas en igualdad. Algo similar a lo que pasa con el placer sexual en la prostitución. Y puede que alguien tenga que aceptar condiciones no del todo gratas pero es algo que pasa de la misma forma cuando se es camarera o limpiadora. Lo necesario es fomentar las herramientas para poder firmar contratos en libertad y controlar que se cumplan escrupulosamente.

Ya hemos comentado que el uso del cuerpo es una constante en cualquier trabajo. Que podamos morir en una mina aspirando aire contaminado pero que lo indecente sea follar por dinero es un problema que traemos por nuestra moral cristiana, que sigue viva también en muchos de aquellos que se definen como anticapitalistas. La maternidad también es sagrada. Que alguien pueda tener en su vientre a un hijo que no sea suyo supone un ataque directo a la tradición.

Los motivos para mantener a la gestación subrogada en la ilegalidad provienen de no considerar a la mujer un ente libre e independiente que puede tomar sus propias decisiones sino considerar que son menos legítimas que las que tomamos nosotros por ellas. Si creemos que una mujer es dueña de su cuerpo y de sus embarazos no veremos motivos que impidan que trabaje como vientre de alquiler si lo cree necesario.

¡Comparte!Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on Facebook15Digg thisShare on Tumblr0Share on Reddit0

El desviado de este post

De Cai, pisha. Exiliado en la capital del Reino. Periodista y antropólogo. Me intentaron exorcizar para que volviera al camino de la recta moral. Desde entonces soy más Desviado que nunca. En la lucha por un mundo mejor.

Leave A Response