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Poliamor: la nueva barrera de visibilidad

Poliamor: la nueva barrera de visibilidad

“Es sexy, extático, loco, excéntrico, animal, romántico… es comunista”. Así hablan los chicos de Stereo Total del poliamor en Amo amor a tres, versión de su mismo tema en francés L’ amour à trois. El poliamor ha servido como fuente de inspiración para literatos y cantautores pero, en el mundo terrenal, no suele ser bien comprendido.

El pasado lunes El País publicaba la noticia del enlace entre tres mujeres brasileñas ante una notaria amparándose en un vacío legal del país de Caetano Veloso y Xuxa. Es el segundo trío en registrarse como pareja en Brasil, pero el primero compuesto por tres personas del mismo sexo. Más allá de la unión, firmaron un documento en el que una de las tres declaraba su intención de ser madre de un bebé que llevaría los apellidos de todas (algo no muy difícil porque brasileños y portugueses tienen más nombres y apellidos que Froilán) y establecían el reparto equitativo de herencia en caso de fallecimiento de cualquiera de ellas. Como no existe legislación a favor o en contra de este tipo de uniones, su aprobación depende de una serie de interpretaciones que, gracias a estas tres mujeres, podrían inclinarse a favor de la legalización, si bien muchas voces afirman que este matrimonio a tres es inconstitucional. En cualquier caso, esperamos que en la boda sonara esta canción:

Poliamor no es promiscuidad

No seremos nosotros quienes juzguemos la promiscuidad, pero es que el poliamor no tiene que ver necesariamente con eso. La polifidelidad, por ejemplo, consiste justamente en la relación cerrada entre tres o más personas que sólo mantienen relaciones sexuales entre ellas.

Las relaciones jerárquicas (parejas abiertas), donde existe una relación primaria (tu pareja) y otras secundarias con consentimiento de la primera también se consideran poliamor, no siendo el caso de la poligamia al no encontrarse todos sus miembros en condiciones de igualdad. Existen otras muchas relaciones poliamorosas que podéis consultar en la Wikipedia.

El poliamor sigue siendo una forma de relacionarse bastante poco visibilizada, pues sufre la incomprensión incluso de personas LGTB. Las inseguridades de cada individuo, la educación y el mundo pensado siempre para disfrutar a dúo complican aún más la experimentación con este tipo de relaciones y las ganas de contarlo.

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El desviado de este post

Nací del cruce de un pequeño pony con un oso amoroso. Aunque mis padres quisieron hacer de mí un macho hetero vistiéndome con la equipación del Real Madrid para celebrar mi primera comunión, debajo llevaba unos calzoncillos con unicornios y soñaba con que me regalasen la mansión de Barbie. Al final, el regalo estrella fue una colección de micro machines, de los cuales mi favorito era el rosa. Ya de adolescente, mi primera excitación sexual fue con el Playboy que escondía mi hermano bajo el colchón, pero no con la jamelga de portada, sino con el modelo de ropa interior en la publicidad de la página 27. Ahí tuve una epifanía: era un desviado y siempre lo sería.

1 Comment

  1. Ruth 28 octubre, 2015 at 13:39

    De lo mejor que he leído de poliamor es el libro “Ética promiscua”. Se habla de casi todos los tipos y en mucha profundidad y hay estudios muy densos y formales sobre el tema. Proselitismos aparte, me parece genial que el poliamor pase a ese nivel de tener también legitimidad y validez dentro de lo legal. Al igual que el matrimonio gay, los que deciden por el el trimatrimonio, tetramatrimonio o similares también deben de tener ese espacio “seguro” al que agarrarse.

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