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Motivos para salir del armario

Motivos para salir del armario

Con motivo del Coming Out Day, hemos querido darte una lista de motivos para salir del armario. Porque, desde fuera, se vive mejor.

¿Por qué salir del armario?

Hay una razón fundamental por la que salir del armario. Se trata, básicamente, de estar a gusto con quiénes somos. No hay ninguna razón por la que avergonzarse y la vida es mucho más fácil desterrando la presunción de heterosexualidad. Dicen los críticos que igual que nadie va diciendo que es hetero, tampoco es necesario ir pregonando nuestra orientación sexual. Sin embargo, ese es justo el motivo por el que hay que decirlo. Si no lo decimos, en general, somos heterosexuales y no homosexuales, bisexuales, pansexuales, etc. Y existimos. Y del reconocimiento de nuestra existencia dependen nuestros derechos. 

Hay que dejar claro que ser homosexual, bisexual, pansexual, polisexual… no es solo un asunto de cama. La familia es también una institución jurídica y de nuestra orientación podrá depender también la forma en la que queremos ser reconocidos y los derechos legales que tenemos. Es común escuchar a aquellos que dicen que no es asunto de nadie lo que hacen en su intimidad, pero cualquier tipo de relación sentimental y/o sexual con cualquier persona tiene una significación mucho mayor.

Al salir del armario ganamos el derecho de poder construir públicamente nuestro proyecto de vida en la totalidad de sus aspectos. Se trata de dar ejemplo porque solo a partir del ejemplo se pueden construir nuevas leyes y derechos. Porque si los heterosexuales no dicen que son heteros es porque se da por hecho y, por supuesto, porque no hay nada que no puedan hacer por ser heteros, nadie que les vaya a discriminar por ser heteros, ningún rincón del mundo en el que tengan menos derechos o puedan, incluso, ser condenados a muerte por ser heteros.

También, y esto no es baladí, al salir del armario se lucha contra todas las letras de la LGTBfobia. Porque no es lo mismo decir odio a los putos maricones de mierda cuando tu hijo, tu jefe, tu subordinado, tu padre es un puto maricón de mierda. Porque puedes hacer que la gente que te quiere se replantee las cosas gracias a tu ejemplo. Porque por cada homófobo que recapacite, tú y todos salimos ganando. Porque la espiral del silencio funciona y si alguien hace un comentario homófobo y se le echa por tierra, puede que la próxima vez se lo piense.

Por supuesto, y dejando de lado los aspectos legales y de conquista de derechos, al salir del armario ganamos en comodidad. Evitamos esas preguntas tan incómodas de ¿tienes ya novia/o? o esos comentarios tan inoportunos sobre si nos tiraríamos a x persona que no se corresponde con nuestro género de deseo. Probablemente, si hemos salido del armario también habrá gente a las que se lo tengamos que responder pero, al menos, nos quedará la satisfacción de ver la cara de sorpresa de quien no se lo esperaba.

Porque, y quizá este sea uno de los principales inconvenientes de salir del armario, es un proceso que no se acaba nunca. Mientras sigamos conociendo nuevas personas, cambiando de trabajo, yendo al médico o a realizar cualquier trámite administrativo, seguiremos siendo heterosexuales para todos aquellos que no nos conocen. 

Pero no. No lo somos. Somos maricones, somos bolleras, somos bisex y pansexuales. No somos hombres heteros que se acuestan con tíos en la intimidad. Somos quienes somos y queremos ser reconocidos como tal. Por eso salimos del armario, porque estamos ahí, porque somos tu hijo, tu hermano, tu compañera de clase o de trabajo, tu jefa, tu prima de Albacete.

Estamos aquí y hemos estado desde el principio de los tiempos. Y, a vosotros, los heteros, a los que no os discriminan ni os matan ni os dicen que por qué no vivís vuestra vida sin aspavientos, en la intimidad de un cuarto, sin atacar los fundamentos de la familia tradicional, tenemos que ayudaros a que lo veáis, a que nos veáis, a que descubráis que existimos, en diversidad, delante de vuestros ojos. Y no os queda otro remedio que aceptarlo. Por eso, hoy y todos los días de nuestra vida seguimos saliendo del armario, una y otra vez, hasta que desfallezcamos.

 

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El desviado de este post

De Cai, pisha. Exiliado en la capital del Reino. Periodista y antropólogo. Me intentaron exorcizar para que volviera al camino de la recta moral. Desde entonces soy más Desviado que nunca. En la lucha por un mundo mejor.

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